23 Pues ustedes han vuelto a nacer, y esta vez no de padres humanos y mortales, sino de la palabra de Dios, que es viva y permanente. 24 Porque la Escritura dice:
«Todo hombre es como hierba,
y su grandeza es como la flor de la hierba.
La hierba se seca y la flor se cae,
25 pero la palabra del Señor permanece para siempre.»1.24-25 Is 40.6-8; también se cita este texto en Stg 1.10-11.
Y esta palabra es el evangelio que se les ha anunciado a ustedes.