1 Después de esto, oí las fuertes voces de una gran multitud que decía en el cielo:
«¡Aleluya!
La salvación, la gloria y el poder
son de nuestro Dios,19.1 Ap 7.9-10. ¡Aleluya!: Esta aclamación litúrgica hebrea, que aparece en los Salmos (cf. Sal 104.35, etc.), equivale a «Alabado sea el Señor», y se conservó en otras lenguas como expresión de gozosa alabanza a Dios.