3 «¡No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, mientras no hayamos puesto un sello en la frente a los siervos de nuestro Dios!»7.3 Ez 9.4-6; cf. Ap 2.17; 22.4. El sello es aquí una marca puesta sobre aquellos que pertenecen a Dios y que son protegidos en la hora de prueba (cf. Ap 3.10; 9.4). Cf. 2 Co 1.22; Ef 1.13; 4.30.
4 Y oí el número de los que así fueron señalados: ciento cuarenta y cuatro mil de entre todas las tribus israelitas.7.4 El número 144.000 (12 x 12 x 1.000) simboliza la totalidad del pueblo de Dios. Probablemente se refiere a la misma multitud citada en 7.9-17, representada por dos símbolos sucesivos. Algunos, sin embargo, consideran que la visión de 7.1-8 se refiere al pueblo de Israel en sentido literal (cf. Ro 11.25-26).
9 Después de esto, miré y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, lenguas y pueblos.7.9 Cf. Dn 7.14. Esta gran multitud son los que salieron victoriosos de la gran tribulación (v. 14); véase 7.4 n. Estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos. Iban vestidos de blanco7.9 Vestidos de blanco: Véase Ap 3.4 n. y llevaban palmas7.9 Palmas: símbolo de victoria (1 Mac 13.51;Jn 12.13). en las manos.
14 «Tú lo sabes, señor», le contesté. Y él me dijo: «Estos son los que han pasado por la gran tribulación,7.14 Dn 12.1; Mt 24.21; Mc 13.19; cf. Ap 3.10. los que han lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero.7.14 Las han blanqueado en la sangre del Cordero: alusión simbólica a la purificación de los pecados en virtud de la muerte redentora de Cristo. Cf. Jn 1.29; 1 Jn 1.7, y también Ap 1.5; 3.5; 6.11.