8 »Mientras yo estaba mirando los cuernos, vi que de entre ellos salía otro cuerno más pequeño, y entonces le arrancaron tres cuernos para dejar lugar al último que le había salido, el cual tenía ojos como los de un ser humano y una boca que hablaba con mucha arrogancia.Ap 13.5-6.
25 Insultará al Dios altísimo
e irá acabando con su pueblo;
tratará de cambiar la ley de Dios y las fiestas7.25 Posible alusión a las medidas persecutorias del rey Antíoco IV contra la religión judía. Este rey, en efecto, no sólo introdujo prácticas idolátricas en el templo de Jerusalén (véase Dn 9.27 nota), sino que además quiso obligar al pueblo judío a abandonar la observancia del sábado, a suprimir sus fiestas religiosas (cf. Dn 12.11), a comer alimentos prohibidos (cf. Dn 1.5) y a no circuncidar a sus hijos. Cf. 1 Mac 1.41-64. religiosas,
y el pueblo de Dios estará bajo su poder7.25 El conflicto entre el rey Antíoco IV y el pueblo de Israel se inscribe en un drama mucho más vasto, que afecta al pueblo de Dios a lo largo de toda su historia terrena. Para estar a la altura de su vocación y de su misión, ese pueblo debe pasar por las pruebas que Dios le impone para purificarlo y perfeccionarlo (Dn 11.35; 12.10; cf. Dt 8.2; Heb 12.3-11). De ahí que el Apocalipsis de Juan haya actualizado el mensaje de Dn para la iglesia perseguida por el imperio romano.
durante tres años y medio.7.25 La persecución de Antíoco IV duró de hecho desde el año 168 hasta el 165 a.C., es decir, aprox., unos tres años y medio. Pero téngase en cuenta, asimismo, que tres y medio es la mitad de siete, cifra que en la simbología bíblica representa lo bien terminado y completo (véase Gn 4.18 n.). Por lo tanto, este número de años podría tener un valor simbólico además de su valor real, ya que sugiere la idea de algo inconcluso y frustrado antes de llegar a su meta. Cf. Dn 12.7; Ap 12.14; 13.5-6.