4 Unos nacen, otros mueren,
pero la tierra jamás cambia.1.4 La mirada de Eclesiastés se dirige en primer lugar al mundo de la naturaleza, que es el escenario y el marco de la existencia humana (vv. 4-11). Todo en él está en constante movimiento; pero de ese continuo ir y venir no resulta nada nuevo, porque cada movimiento, una vez que llega a su término, recomienza su curso y repite incansablemente el mismo ciclo. Cf. Eclo 14.18-19.
5 Sale el sol, se oculta el sol,
y vuelve pronto a su lugar
para volver a salir.
6 Sopla el viento hacia el sur,
y gira luego hacia el norte.
¡Gira y gira el viento!
¡Gira y vuelve a girar!
7 Los ríos van todos al mar,
pero el mar nunca se llena;
y vuelven los ríos a su origen
para recorrer el mismo camino.