Prólogo del traductor griegoPrólogo Este prólogo no es parte del texto original del libro, pero da informaciones interesantes sobre su origen.
[La ley, los profetas y los demás librosPrólogo La ley, los profetas y los demás libros: Es la designación que se hizo común en el judaísmo para referirse al conjunto de escritos que llamamos Antiguo Testamento. Cf. también Eclo 39.1; y véase Introducción al NT (4). que fueron escritos después, nos han trasmitido muchas y grandes enseñanzas. Por eso hay que felicitar al pueblo de Israel por su instrucción y sabiduría. Los que leen las Escrituras tienen el deber no solamente de adquirir ellos mismos muchos conocimientos, sino que deben ser capaces de ayudar, tanto de palabra como por escrito, a quienes no han recibido esta instrucción. Así lo hizo mi abuelo Jesús. En primer lugar se dedicó de lleno a la lectura de la ley y los profetas, y de los demás libros recibidos de nuestros antepasados, y alcanzó un conocimiento muy grande de ellos; y luego él mismo se sintió movido a escribir un libro sobre la instrucción y la sabiduría, para que, practicando sus enseñanzas, las personas deseosas de aprender puedan hacer mayores progresos viviendo de acuerdo con la ley.
Todos, pues, están invitados a leer este libro con atención y buena voluntad. Al traducirlo, he puesto todo el empeño posible. Si, a pesar de esto, les parece que no he acertado en la traducción de algunas frases, deben disculparme. Porque las cosas dichas en hebreo pierden mucho de su fuerza al ser traducidas a otra lengua. Y esto es cierto no solo en este caso: también en la ley y los profetas, y en los otros libros, no es pequeña la diferencia que se nota cuando se leen en el original.
Llegué a Egipto en el año treinta y ocho del reinado de Evergetes,Prólogo Todo parece indicar que se trata del rey Tolomeo VIII Evergetes II de Egipto. El año treinta y ocho de su reinado equivale al 132 a.C. y allí me establecí por un tiempo. Y allí encontré un libroPrólogo No es seguro si se refiere al libro hebreo que tradujo o a otro libro cuya lectura lo movió a hacer esta traducción. de grandes enseñanzas, y pensé que era deber mío dedicar esfuerzos y trabajos a traducirlo. Por aquel entonces pasé muchas noches sin dormir, y usé mis conocimientos con el fin de terminar el libro y publicarlo para utilidad de aquellos que, residiendo en el extranjero,Prólogo La colonia judía residente en Egipto era muy importante. Este prólogo nos indica que ya los otros libros bíblicos, al menos en su mayoría, habían sido traducidos al griego. desean instruirse y están dispuestos a ordenar sus costumbres y vivir de acuerdo con la ley.]
(1.1—42.14)
Alabanza de la sabiduría
1 Toda sabiduría viene del Señor
y está siempre con él.1.1 Uno de los temas principales de este libro es el de la sabiduría. Ella proviene de Dios (cf. también Pr 2.6; Sab 9.4), quien la ha mostrado en las obras de la creación (Eclo 16.24—17.24; 33.7-15; 39.12-35; 42.15—43.33) y en la historia de Israel (44—50). Para el hombre, ser sabio consiste en saber ordenar toda su vida de manera recta. Por eso debe, ante todo, honrar al Señor (véase 1.11 n.). Todos deben buscar la sabiduría como el bien de mayor valor (51.13-30).
2 ¿Quién puede contar los granos de la arena del mar,
las gotas de lluvia, o los días de la eternidad?
3 ¿Quién puede medir la altura del cielo,
la anchura de la tierra, o la profundidad del abismo?1.3 La profundidad del abismo: según versiones antiguas; gr. añade: y la sabiduría. Por abismo entendían los hebreos el océano sobre el que se imaginaban que flotaba la tierra. Cf. Gn 1.2.
4 La sabiduría fue creada antes que todo lo demás;1.4 La existencia de la sabiduría antes que todas las demás criaturas es tema conocido: Job 28.23-27; Pr 8.22-31; Eclo 24.9.
la inteligencia para comprender existe desde siempre.1.4 Algunos manuscritos añaden el v. 5: La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en el cielo; los caminos por donde ella corre son los mandamientos eternos.
6 ¿Quién ha descubierto la raíz de la sabiduría?Bar 3.1-15.
¿Quién conoce sus secretos?1.6 Algunos mss. añaden el v. 7: ¿A quién se ha revelado el conocimiento de la sabiduría? ¿Quién ha comprendido su gran experiencia?
8 Solo hay uno sabio y muy temible:
el Señor, que está sentado en su trono.
9 Él fue quien creó la sabiduría.
La observó, la midió
y la derramó sobre todas sus obras.1.9 Véase 1.4 nota.
10 Él se la dio en alguna medida a todo ser viviente,
y en abundancia a sus amigos.1.10 Ec 2.26; Eclo 24.11-12. Algunos mss. añaden: Amor del Señor es sabiduría gloriosa; él se la concede a aquellos a quienes se aparece, para que puedan verlo.
Honrar al Señor
11 Honrar al Señor1.11 Honrar al Señor (Lit. temer al Señor) resume la actitud de reverencia, amor y obediencia a Dios, propia del verdadero creyente. Es parte integrante de la sabiduría. Cf. v. 14. trae gloria, satisfacción,
alegría y una corona de gozo.
12 Honrar al Señor alegra el corazón,
trae gozo, alegría y larga vida.1.12 Algunos mss. añaden: Honrar al Señor es regalo del Señor; él también prepara caminos firmes para el amor.
13 Al que honra al Señor, al final le irá bien;
cuando muera, todos hablarán bien de él.
14 La sabiduría comienza por honrar al Señor;1.14 Cf. Job 28.28; Sal 111.10; Pr 1.7; 9.10; 15.33; Eclo 19.20.
ella acompaña a los fieles desde el seno materno.
15 Puso entre los hombres su hogar para vivir siempre allí,
y se mantendrá fielmente con ellos.1.15 Cf. Pr 8.31; Bar 3.38; Sab 10.
16 La sabiduría perfecta consiste en honrar al Señor;
ella colma a los hombres con sus frutos.
17 Llenará sus casas de todo lo que quieran,
y sus graneros de las cosechas que ella produce.
18 Honrar al Señor es coronarse de sabiduría;
ella hace que florezcan la paz y la salud.1.18 Algunos mss. añaden: Ambas cosas son dones de Dios para la paz; dan completa satisfacción a los que lo aman.
19 Hace venir como lluvia la ciencia y la inteligencia,
y llena de honores a quienes a ella se aferran.
20 La raíz de la sabiduría es honrar al Señor,
y en sus ramas se encuentra larga vida.1.20 Cf. Pr 3.2,16; 4.10; Eclo 1.12. Algunos mss. añaden el v. 21: El respeto al Señor aleja los pecados; si aquél está presente, Dios no descarga su ira.
22 Enojarse injustamente no tiene disculpa,
porque el ímpetu de la pasión lleva al hombre a la ruina.
23 El que es paciente aguantará mientras sea necesario,
y al final su recompensa será la alegría.
24 Mientras sea necesario, se quedará callado,
y después muchos alabarán su inteligencia.
25 La sabiduría hace hablar con sensatez,
pero el pecador aborrece dar culto a Dios.
26 Si buscas la sabiduría, cumple los mandamientosEc 12.13;Eclo 19.20.
y el Señor te la dará en abundancia.
27 Honrar al Señor es ser sabio e instruido;
a él le gustan la fidelidad y la humildad.Pr 15.33.
28 No te niegues a honrar al Señor,
ni te acerques a él con hipocresía.
29 No seas hipócrita delante de los hombres,
y fíjate bien en lo que dices.
30 No te eleves demasiado, si no quieres caerMt 23.12.
y traer sobre ti mismo la deshonra.
El Señor pondrá al descubierto tus secretos
y te humillará delante de la gente,
por no haberle dado honra
y por tener el corazón lleno de engaños.