3 De esa manera vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, siguiendo nuestros malos deseos y cumpliendo los caprichos de nuestra naturaleza pecadora y de nuestros pensamientos. A causa de eso, merecíamos con toda razón el terrible castigo de Dios,2.3 Merecíamos con toda razón el terrible castigo de Dios: Lit. éramos por naturaleza hijos de ira. Cf. Col 3.6. igual que los demás. 4 Pero Dios es tan misericordioso y nos amó con un amor tan grande, 5 que nos dio vida juntamente con Cristo cuando todavía estábamos muertos a causa de nuestros pecados. Por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación.2.5 La palabra salvación, lo mismo que la palabra herencia (véase 1.11 n.), puede referirse tanto a la participación presente de la obra redentora de Dios por medio de Jesucristo (cf. también v. 8), como a la posesión futura y definitiva de ese don (Ro 5.9-10).
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