3 Por eso, Señor, te ruego que me quites la vida.4.3 Te ruego que me quites la vida: Cf. 1 R 19.4. El profeta llega hasta el colmo de la desesperación al ver que los planes de Dios no coinciden con su propia mezquindad y estrechez de miras. Más me vale morir que seguir viviendo.
8 Cuando el sol salió, Dios dispuso que soplara un viento caliente del este,4.8 Un viento caliente del este: Véase Os 12.1(2) n. y como el sol le daba a Jonás directamente en la cabeza, él sintió que se desmayaba, y quería morirse.
—Más me vale morir que seguir viviendo —decía.