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Lucas 10

Parábola del buen samaritano

25 Un maestro de la ley fue a hablar con Jesús,10.25-28 Cf. Mt 19.16,19 y paralelos; cf. también Mt 22.34-40; Mc 12.28-34. y para ponerlo a prueba le preguntó:

Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?

26 Jesús le contestó:

¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que lees?

27 El maestro de la ley contestó:

"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente";Dt 6.5. y, "ama a tu prójimo como a ti mismo."Lv 19.18.

28 Jesús le dijo:

Has contestado bien. Si haces eso, tendrás la vida.Lv 18.5.

29 Pero el maestro de la ley, queriendo justificar su pregunta, dijo a Jesús:

¿Y quién es mi prójimo?10.29 Según Lv 19.18,33-34, el deber de amar al prójimo se extendía a los israelitas y a los extranjeros establecidos en Israel.

30 Jesús entonces le contestó:

Un hombre iba por el camino de Jerusalén a Jericó,10.30 El camino de Jerusalén a Jericó, que en sólo 25 km. baja unos 1.000 m. hasta llegar al valle del Jordán, pasa por lugares desiertos y era notorio por los asaltos. Los oyentes de Jesús darían por supuesto que el hombre de esta parábola era un judío (véase 10.33 n.). y unos bandidos lo asaltaron y le quitaron hasta la ropa; lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. 31 Por casualidad, un sacerdote pasaba por el mismo camino; pero al verlo, dio un rodeo y siguió adelante. 32 También un levita10.32 Levita: miembro de la tribu de Leví, que servía en el culto del templo. llegó a aquel lugar, y cuando lo vio, dio un rodeo y siguió adelante. 33 Pero un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, al verlo, sintió compasión.10.33 Con fina ironía, Jesús pone a un samaritano (véase 9.52-53 n.), a quien los judíos consideraban extranjero y, prácticamente, pagano, como ejemplo de alguien que cumplió con el mandamiento de amar al prójimo.34 Se acercó a él, le curó las heridas con aceite y vino,10.34 Aceite de oliva y vino eran remedios caseros comunes. y le puso vendas. Luego lo subió en su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. 35 Al día siguiente, el samaritano sacó el equivalente al salario de dos días,10.35 El equivalente al salario de dos días: Lit. dos denarios. Véase Tabla de pesas, monedas y medidas. se lo dio al dueño del alojamiento y le dijo: "Cuide a este hombre, y si gasta usted algo más, yo se lo pagaré cuando vuelva." 36 Pues bien, ¿cuál de esos tres te parece que se hizo prójimo10.36 Jesús insinúa que el samaritano no se detuvo a preguntarse si el otro era su prójimo (según la opinión común no lo era), sino que se hizo prójimo del necesitado, dándole su ayuda. del hombre asaltado por los bandidos?

37 El maestro de la ley contestó:

El que tuvo compasión de él.10.37 Es irónico ver cómo el maestro de la ley, impedido por sus tradiciones para considerar como «prójimo» a uno de Samaria, no se digna contestar directamente con las palabras «el samaritano», pero tampoco puede evadir la respuesta obvia.

Jesús le dijo:

Pues ve y haz lo mismo.

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