La parábola del fariseo y el cobrador de impuestos
9 Jesús contó esta otra parábola para algunos que, seguros de sí mismos por considerarse justos, despreciaban a los demás: 10 «Dos hombres fueron al templo a orar:18.10 A orar: La oración pública en el templo se hacía de mañana y de tarde en horas señaladas; la oración privada, a cualquier hora. el uno era fariseo,18.10 Fariseo: de aquellos que más fielmente cumplían con sus deberes religiosos; véase Índice temático. y el otro era uno de esos que cobran impuestos para Roma.18.10 Esos que cobran impuestos: considerados por los demás como «pecadores» (véase Cobradores de impuestos en el Índice temático).11 El fariseo, de pie, oraba así:18.11 Oraba así: Lit. así oraba consigo mismo, o sea en voz baja. Cf. Mt 6.5. "Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, malvados y adúlteros, ni como ese cobrador de impuestos. 12 Yo ayuno18.12 Ayuno: Véase Mt 6.16 n.; cf. Lc 5.33. dos veces a la semana y te doy la décima parte18.12 La décima parte: Nm 18.21; Dt 14.22. de todo lo que gano." 13 Pero el cobrador de impuestos se quedó a cierta distancia, y ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho18.13 Se golpeaba el pecho: ademán de pesadumbre o contrición (Lc 23.48). y decía: "¡Oh Dios, ten compasión de mí,18.13 Ten compasión de mí: Cf. Sal 51.1 (3). que soy pecador!" 14 Les digo que este cobrador de impuestos volvió a su casa ya justo,18.14 Ya justo o justificado, es decir, perdonado por Dios, reconciliado con él. Véase Ro 1.17 nota. pero el fariseo no. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.»18.14 Pr 29.23; Mt 23.12; Lc 14.11.