37 Y al acercarse a la bajada del Monte de los Olivos, todos sus seguidores comenzaron a gritar de alegría y a alabar a Dios por todos los milagros que habían visto. 38 Decían:
—¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!19.38 ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!: Sal 118.26, texto que se usaba para saludar a los peregrinos; originalmente era un saludo al rey cuando éste iba al templo, por lo que es significativo que aquí se aplique a Jesús. ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!Lc 2.14.