31 El Señor no ha de abandonarnos
para siempre.
32 Aunque hace sufrir, también se compadece,
porque su amor es inmenso.3.31-33 Cf. Sal 30.5; Is 54.7-8; 60.10.
33 Realmente no le agrada afligir
ni causar dolor a los hombres.
31 El Señor no ha de abandonarnos
para siempre.
32 Aunque hace sufrir, también se compadece,
porque su amor es inmenso.3.31-33 Cf. Sal 30.5; Is 54.7-8; 60.10.
33 Realmente no le agrada afligir
ni causar dolor a los hombres.
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