32 Al anochecer, cuando ya se había puesto el sol, llevaron todos los enfermos y endemoniados a Jesús,1.32 Debieron esperar hasta el anochecer porque se consideraba que llevar a los enfermos hasta donde se encontraba Jesús era un «trabajo» prohibido en sábado. Con la puesta del sol terminaba el sábado y empezaba el día siguiente. Endemoniados: Véase 1.23 n.33 y el pueblo entero se reunió a la puerta. 34 Jesús sanó de toda clase de enfermedades a mucha gente, y expulsó a muchos demonios; pero no dejaba que los demonios hablaran,1.34 Jesús no dejaba que los demonios hablaran de él, y, según 1.43-44 también prohibió al leproso sanado hablar del milagro que le había hecho. En los evangelios sinópticos, y especialmente en Mc, se hace notar con frecuencia cómo Jesús prohibía que se refirieran abiertamente a él como Hijo de Dios o como el Mesías (cf., por ej., Mc 1.44; 3.11-12; 5.43; 7.36; 8.30; 9.9). Jesús enseñó en privado a sus discípulos que él tendría que padecer, sufrir la muerte y resucitar (Mc 8.31; 9.31; 10.32-34). Les presentó así un concepto de su misión que difería de la idea popular judía de un Mesías conquistador y libertador en el sentido político. Sólo cuando respondió al sumo sacerdote, poco antes de ser crucificado, Jesús se declaró públicamente como el Mesías (Mc 14.61-62). porque ellos lo conocían.1.34 Lo conocían: Sabían quién era Jesús.
Jesús anuncia el mensaje en las sinagogas
(Lc 4.42-44)