3 Entonces, entre cuatro, le llevaron un paralítico. 4 Pero como había mucha gente y no podían acercarlo hasta Jesús, quitaron parte del techo de la casa donde él estaba, y por la abertura bajaron al enfermo en la camilla en que estaba acostado.2.4 Quitaron parte del techo: En las casas de Palestina, unas gradas exteriores conducían a la azotea, que era de ramas y maderas cubiertas con tierra.5 Cuando Jesús vio la fe que tenían, le dijo al enfermo:
—Hijo mío, tus pecados quedan perdonados.2.5 La enfermedad era considerada, por lo general, como consecuencia del pecado; Jesús declara perdonados los pecados del enfermo antes de sanarlo físicamente, y la curación sirve de prueba a los presentes de que Jesús tenía poder para perdonar pecados (vv. 7-12). Cf. también Stg 5.15.
6 Algunos maestros de la ley que estaban allí sentados, pensaron: 7 «¿Cómo se atreve este a hablar así? Sus palabras son una ofensa contra Dios.2.7 Ofensa contra Dios: Véase Mt 9.3 n. Solo Dios puede perdonar pecados.»2.5-7 Cf. Lc 7.48-49.8 Pero Jesús en seguida se dio cuenta de lo que estaban pensando, y les preguntó:
—¿Por qué piensan ustedes así? 9 ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: "Tus pecados quedan perdonados", o decirle: "Levántate, toma tu camilla y anda"? 10 Pues voy a demostrarles que el Hijo del hombre2.10 Hijo del hombre: Véanse Mt 8.20 nota e Índice temático. tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados.
Entonces le dijo al paralítico:
11 —A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
12 El enfermo se levantó en el acto, y tomando su camilla salió de allí, a la vista de todos. Por esto, todos se admiraron y alabaron a Dios, diciendo:
—Nunca hemos visto una cosa así.