22 En esto llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, que al ver a Jesús se echó a sus pies 23 y le rogó mucho, diciéndole:
—Mi hija se está muriendo; ven a poner tus manos sobre ella,5.23 Poner las manos sobre un enfermo era práctica común en las curaciones. Cf. Mc 6.5; 7.32; 8.23,25. para que sane y viva.
24 Jesús fue con él, y mucha gente lo acompañaba apretujándose a su alrededor.