Jesús sana a un sordo y tartamudo
31 Jesús volvió a salir de la región de Tiro y, pasando por Sidón, llegó al Lago de Galilea, en pleno territorio de Decápolis.7.31 Sin presentar un itinerario detallado del viaje, este v. sirve para situar en tierra pagana los dos milagros siguientes (cf. Mc 8.1-10 n.).32 Allí le llevaron un sordo y tartamudo, y le pidieron que pusiera su mano sobre él.7.32 Que pusiera su mano sobre él: Véase Mc 5.23 n.33 Jesús se lo llevó a un lado, aparte de la gente, le metió los dedos en los oídos y con saliva le tocó la lengua.7.33 Cf. Mc 8.23; Jn 9.6. En aquellos tiempos, la saliva se empleaba algunas veces en las curaciones.34 Luego, mirando al cielo, suspiró y dijo al hombre: «¡Efatá!»7.34 Efatá: palabra aramea. (es decir: «¡Ábrete!»)
35 Al momento, los oídos del sordo se abrieron, y se le desató la lengua y pudo hablar bien. 36 Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie;7.36 Que no se lo dijeran a nadie: Véase Mc 1.34 nota. pero cuanto más se lo mandaba, tanto más lo contaban. 37 Llenos de admiración, decían: «Todo lo hace bien. ¡Hasta puede hacer que los sordos oigan y que los mudos hablen!»Is 35.5-6.