La fe de una mujer no judía
21 Jesús se dirigió de allí a la región de Tiro y Sidón. 22 Y una mujer cananea,15.22 Cananea: originaria de aquella parte de Canaán, o sea, de la provincia romana de Siria (Mc 7.26 dice «de Sirofenicia»); Mateo emplea el nombre que en el AT se daba a Palestina y a sus habitantes paganos. de aquella región, se le acercó, gritando:
—¡Señor, Hijo de David,15.22 Hijo de David: título mesiánico; véase Mt 1.1 n. ten compasión de mí! ¡Mi hija tiene un demonio que la hace sufrir mucho!
23 Jesús no le contestó nada. Entonces sus discípulos se acercaron a él y le rogaron:
—Dile a esa mujer que se vaya,15.23 Dile... que se vaya: otra posible traducción: Atiende a esa mujer. porque viene gritando detrás de nosotros.
24 Jesús dijo:
—Dios me ha enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.15.24 Cf. Mt 10.5-6.
25 Pero la mujer fue a arrodillarse delante de él, diciendo:
—¡Señor, ayúdame!
26 Jesús le contestó:
—No está bien quitarles el pan a los hijos y dárselo a los perros.15.26 Los judíos llamaban «perros» a los no judíos; Jesús parece emplear aquí el término con sutil ironía, en vista de la actitud de los discípulos (v. 23), pero no como rechazo total de la súplica de la mujer, que se anima a seguir insistiendo (v. 27), y a la que finalmente le concede lo que pide (v. 28).
27 Ella le dijo:
—Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
28 Entonces le dijo Jesús:
—¡Mujer, qué grande es tu fe! Hágase como quieres.
Y desde ese mismo momento su hija quedó sana.