21 A partir de entonces Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que él tendría que ir a Jerusalén, y que los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley lo harían sufrir mucho. Les dijo que lo iban a matar, pero que al tercer día resucitaría.16.21 Que lo iban a matar... resucitaría: Mt 17.22-23; 20.17-19. Véase Mc 8.31—9.1 n.22 Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo:
—¡Dios no lo quiera, Señor! ¡Esto no te puede pasar!
23 Pero Jesús se volvió y le dijo a Pedro:
—¡Apártate de mí, Satanás,16.23 Jesús parece reconocer aquí una continuación de la tentación de Satanás (cf. Mt 4.10). pues eres un tropiezo para mí! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres.
24 Luego Jesús dijo a sus discípulos:
—Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. 25 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía, la encontrará.16.24-25 Cargue con su cruz: Sobre esta metáfora, véase Mt 10.38 n.; cf. también Lc 14.27; 17.33; Jn 12.24-25.26 ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? ¿O cuánto podrá pagar el hombre por su vida?16.25-26 Vida: la palabra griega significa vida, alma, o uno mismo. La expresión pierde la vida en el v. 26 equivale a arruina su vida (o se pierde a sí mismo, como en efecto lo expresa Lc 9.25).