19 »No amontonen riquezas aquí en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar. 20 Más bien amontonen riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye ni las cosas se echan a perder ni los ladrones entran a robar.6.19-20 Cf. Tb 4.8-9; Eclo 29.11; cf.Stg 5.2-3. Entran: Lit. perforan; muchas casas estaban hechas de barro y palos, de modo que los ladrones podían perforar fácilmente las paredes.21 Pues donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón.
La lámpara del cuerpo
(Lc 11.34-36)
22 »Los ojos son la lámpara del cuerpo; así que, si tus ojos son buenos, todo tu cuerpo tendrá luz; 23 pero si tus ojos son malos, todo tu cuerpo estará en oscuridad.6.22-23 Cuerpo: es decir, persona. El ojo malo se usaba como imagen de la envidia o la avaricia (así en el texto hebreo de Dt 15.9; Pr 23.6; 28.22, y en el griego de Mt 20.15; Mc 7.22). El ojo bueno (v. 22), por tanto, puede representar aquí a la persona generosa, en relación con el tema global de los vv. 19-34 (véase 6.19-21 n.). Algunos, sin embargo, interpretan el contraste entre el ojo sano y el malsano (6.22-23) como imagen de la diferente capacidad para recibir la iluminación del evangelio (cf. Lc 11.34). Y si la luz que hay en ti resulta ser oscuridad, ¡qué negra será la oscuridad misma!
Dios y las riquezas
(Lc 16.13)
24 »Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas.6.24 Riquezas: gr. mamonas, palabra tomada del arameo. Tiene ese significado.
Dios cuida de sus hijos
(Lc 12.22-31)