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San Mateo 9

La mujer enferma y la hija de Jairo

18 Mientras Jesús les estaba hablando, un jefe de los judíos9.18 Jefe de los judíos: identificado en Mc 5.22 y Lc 8.41 como Jairo, jefe de la sinagoga local. llegó, se arrodilló ante él y le dijo:

Mi hija acaba de morir; pero si vienes y pones tu mano sobre ella,9.18 Pones tu mano sobre ella: Véase Mc 5.23 n. volverá a la vida.

19 Jesús se levantó, y acompañado de sus discípulos se fue con él. 20 Entonces una mujer que desde hacía doce años estaba enferma, con derrames de sangre,9.20 Derrames de sangre: hemorragias causadas por una irregularidad menstrual, que hacía a la mujer ritualmente impura (cf. Lv 15.25-30). se acercó a Jesús por detrás y le tocó el borde de la capa. 21 Porque pensaba: «Tan solo con que llegue a tocar su capa, quedaré sana.» 22 Pero Jesús se dio la vuelta, vio a la mujer y le dijo:

Ánimo, hija, por tu fe has sido sanada.

Y desde aquel mismo momento quedó sana.

23 Cuando Jesús llegó a casa del jefe de los judíos, y vio que los músicos estaban preparados ya para el entierro y que la gente lloraba a gritos,9.23 Cuando alguien moría, era costumbre contratar flautistas y plañideras profesionales (mujeres a quienes se pagaba para llorar). Así se acentuaba el ambiente de duelo.24 les dijo:

Sálganse de aquí, pues la muchacha no está muerta, sino dormida.9.24 Dormir se usa a veces en la Biblia para referirse a la muerte. Cf. también Jn 11.11-13.

La gente se rió de Jesús, 25 pero él los hizo salir; luego entró y tomó de la mano a la muchacha, y ella se levantó. 26 Y por toda aquella región corrió la noticia de lo que había pasado.

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