2 Allí le llevaron un paralítico, acostado en una camilla; y cuando Jesús vio la fe que tenían, le dijo al enfermo:
—Ánimo, hijo; tus pecados quedan perdonados.9.2 Tus pecados quedan perdonados: Lc 7.48; véase Mc 2.5 n.
3 Algunos maestros de la ley pensaron: «Lo que este ha dicho es una ofensa contra Dios.»9.3 «Lo que este... ofensa contra Dios.»: Según Mc 2.7, opinaban así porque Jesús declaraba perdonados los pecados, cosa que sólo le corresponde a Dios.4 Pero como Jesús se dio cuenta de lo que estaban pensando, les preguntó:
—¿Por qué tienen ustedes tan malos pensamientos? 5 ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados quedan perdonados", o decir: "Levántate y anda"? 6 Pues voy a demostrarles que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados.
Entonces le dijo al paralítico:
—Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
7 El paralítico se levantó y se fue a su casa.