Jesús sana a un mudo
32 Mientras los ciegos salían, algunas personas trajeron a Jesús un mudo que estaba endemoniado. 33 En cuanto Jesús expulsó al demonio, el mudo comenzó a hablar.Mt 12.22;Lc 11.14. La gente, admirada, decía:
—¡Nunca se ha visto en Israel una cosa igual!