4 —¿Qué puedo hacer por ti? —preguntó el rey.
Entonces me encomendé al Dios del cielo, 5 y respondí al rey:
—Si a Su Majestad le parece bien, y si he alcanzado su favor, pido a Su Majestad que me mande a Judá, a la ciudad donde están enterrados mis padres, para que yo la reconstruya.