2 Como gorrión perdido o golondrina sin nido,
la maldición sin motivo jamás llegará a su destino.26.2 Cf. Nm 23.8. En el mundo antiguo se creía que las maldiciones tenían un poder temible (cf. Zac 5.4). Pero si la maldición es injustificada, Dios no puede prestarle atención y por lo tanto, carece de eficacia.