Artimañas de la mujer adúltera
1 Obedece mis palabras, hijo mío;
guarda en tu mente mis mandamientos.
2 Obedece mis mandamientos y enseñanzas;
cuídalos como a las niñas de tus ojos, y vivirás.7.1-2 Véase Pr 1.8 n.; cf. 4.4. Niñas de tus ojos: es decir, las pupilas o la parte más delicada del ojo, que requiere especial protección (cf. Dt 32.10; Sal 17.8).
3 Átalos a tus dedos,
grábatelos en la mente.7.3 Cf. Dt 6.8. Grábatelos en la mente: Lit. Grábatelos en la tablilla de tu corazón (véanse Pr 3.3 nota; 4.21 n.). Se alude a las tablillas donde los estudiantes escribían las enseñanzas de sus maestros.
4 Haz de la sabiduría tu hermana,
haz de la inteligencia tu amiga.7.4 La palabra hermana puede referirse aquí a la novia o esposa (cf. Cnt 4.9-10,12; 5.1-2).
5 Ellas te librarán de la mujer adúltera,
de la extraña de palabras seductoras.7.5 Cf. Pr 2.16; 6.24.
6 Un día estaba yo mirando
entre las rejas de mi ventana
7 a unos jóvenes sin experiencia,
y me fijé en el más imprudente de ellos.7.7 Sin experiencia: Véase Pr 1.22 nota. Cf. 6.32, donde se da uno de los criterios para reconocer a la persona imprudente.
8 Al llegar a la esquina cruzó la calle
en dirección a la casa de aquella mujer.7.8 En Pr 5.8-14 se indican los peligros a los que lleva esta conducta.
9 La tarde iba cayendo,
y comenzaba a oscurecer.7.9 Cf. Job 24.15.
10 De pronto la mujer salió a su encuentro,
con toda la apariencia y los gestos de una prostituta,7.10 Con toda la apariencia... de una prostituta: otra posible traducción: vestida como ramera y astuta de corazón, es decir, que se acerca al joven con la intención de seducirlo.
11 de una mujer ligera y caprichosa
que no puede estarse en su casa
12 y que anda por calles, plazas y esquinas
esperando atrapar al primero que pase.7.12 Otra posible traducción del v.: ahora anda en la calle, luego en las plazas, acechando en todas las esquinas. La adúltera es comparada con una fiera que acecha a su presa y luego se lanza sobre ella para matarla y devorarla (cf. Pr 7.22,27; 23.28).
13 La mujer abrazó y besó al joven,
y descaradamente le dijo:
14 «Yo había prometido sacrificios de reconciliación,
y hoy he cumplido mi promesa.7.14 La persona que ofrecía un sacrificio de reconciliación recibía una porción de carne de la víctima para comerla con sus familiares y amigos en un banquete sacrificial (Lv 7.16-17). Con esta expresión, la mujer está diciendo que en su casa hay comida abundante.
15 Por eso he salido a tu encuentro;
¡tenía ganas de verte, y te he encontrado!
16 Sobre mi cama he tendido
una hermosa colcha de lino egipcio,7.16 El lino de Egipto era famoso por su buena calidad.
17 la he perfumado con aroma
de mirra, áloe y canela.7.17 Estas clases de esencias aromáticas se relacionan a veces con el amor y las bodas (Sal 45.8[9]; Cnt 4.14; 5.5), aunque también se usaban en el culto.
18 Ven, vaciemos hasta el fondo la copa del amor;
gocemos del amor hasta que amanezca,7.18 Vaciemos... la copa del amor: Lit. emborrachémonos de caricias (cf. Pr 5.19). El amor sexual se compara con la comida y la bebida, aquí y en 9.17; 30.20; Cnt 4.16; 5.1.
19 pues mi esposo no está en casa:
ha salido para un largo viaje;
20 se ha llevado una bolsa de dinero
y no volverá hasta el día de la luna llena.»
21 Sus palabras melosas e insistentes
acabaron por convencer al muchacho,
22 que sin más se fue tras ella:
como un buey rumbo al matadero,
como un ciervo que cae en la trampa7.22 Como un ciervo que cae en la trampa: según la versión griega (LXX). Hebreo oscuro.
23 y al que luego una flecha le parte el corazón;
como un ave que se lanza contra la red
sin saber que eso le va a costar la vida.7.23 Le va a costar la vida: Cf. Pr 5.5-6; 6.26,32.
24 Así pues, hijo mío,7.24-27 Estos cuatro vv. son el resumen y conclusión de este cap. y del tema expuesto en Pr 5; 6.20-35. La expresión hijo mío (cf. Pr 7.1), da a estos vv. el carácter de una breve instrucción (véase Pr 1.8 n.). escúchame;
presta atención a mis palabras.
25 No desvíes hacia esa mujer tus pensamientos;
no te pierdas por ir tras ella,7.25 Cf. Pr 5.8.
26 porque a muchos los ha herido de muerte;
¡sus víctimas son numerosas!7.26 Cf. Pr 9.18. El joven inexperto e imprudente (v. 7), que antes había sido invitado a compartir del banquete sacrificial (vv. 14-15), ahora se ha convertido en víctima de la adúltera.
27 Tomar el camino de su casa
es tomar el camino de la muerte.7.27 Cf. 2.18; 5.5-6. Cf. también Pr 16.25; Ap 22.15.