32 Porque Dios sujetó a todos por igual a la desobediencia, con el fin de tener compasión de todos por igual.Gl 3.22.
33 ¡Qué profundas son las riquezas de Dios, y su sabiduría y entendimiento! Nadie puede explicar sus decisiones, ni llegar a comprender sus caminos.11.33 Is 55.8-9; cf. Job 5.9; Jdt 8.14.34 Pues «¿quién conoce la mente del Señor? ¿Quién podrá darle consejos?11.34 Is 40.13, citado también en 1 Co 2.16; cf. Jer 23.18; Sab 9.13.35 ¿Quién le ha dado algo antes, para que él tenga que devolvérselo?» 36 Porque todas las cosas vienen de Dios, y existen por él y para él.11.36 1 Co 8.6; Ef 4.6; Col 1.16; Heb 2.10. ¡Gloria para siempre a Dios! Amén.11.33-36 Pablo pone de relieve que en la historia de la salvación se revela la absoluta autonomía y supremacía de la iniciativa de Dios, que el hombre debe reconocer con admiración.