Pular para o conteúdo
Publicidade

Eclesiastés 4

8 Había un hombre solo, sin sucesor4:8 Lit. sin un segundo.,

Que no tenía hijo ni hermano,

Sin embargo, no había fin a todo su trabajo.

En verdad, sus ojos no se saciaban de las riquezas,

Y nunca se preguntó: «¿Para quién trabajo yo

Y privo a mi vida del placer?».

También esto es vanidad y tarea penosa.

Estes versículos te tocaram? Ore agora!

+581 estão orando agora.

Junte-se à corrente de oração.

Veja também