2 David se puso de pie y dijo: «¡Hermanos míos y pueblo mío! Era mi deseo construir un templo donde el arca del pacto del Señor, el estrado de los pies de Dios, pudiera descansar para siempre. Hice los preparativos necesarios para construirlo, 3 pero Dios me dijo: "Tú no debes edificar un templo para honrar mi nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado mucha sangre".
6 Me dijo: "Tu hijo Salomón edificará mi templo y sus atrios, porque lo he elegido como mi hijo, y yo seré su padre.