30 Así que los fariseos y los maestros de la ley religiosa les reclamaron severamente a los discípulos de Jesús diciéndoles: «¿Por qué comen y beben con semejante escoria5:30 En griego con cobradores de impuestos y pecadores??».
31 Jesús les contestó: «La gente sana no necesita médico, los enfermos sí.32 No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores y necesitan arrepentirse».