6 Pero, si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar.
7 »¡Ay del mundo por los tropiezos! Los tropiezos son inevitables, pero ¡ay de aquel que los ocasiona!8 Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtatelo y arrójalo. Más te vale entrar en la vida manco o cojo que ser arrojado al fuego eterno con tus dos manos y tus dos pies.9 Y, si tu ojo te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale entrar tuerto en la vida que con dos ojos ser arrojado al fuego del infierno.
Parábola de la oveja perdida
18:12-14 – Lc 15:4-7