6 »A cualquiera que haga caer en pecado a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que lo hundieran en lo profundo del mar con una gran piedra de molino atada al cuello.18.6 Estos pequeños: Se aplica a los creyentes humildes y sencillos como niños (Mt 10.42; 25.40,45). Piedra de molino: piedra superior de los molinos antiguos, que, movida por un burro, se hacía rodar sobre la piedra inferior.7 ¡Qué malo es para el mundo que haya tantas incitaciones al pecado!18.7 Incitaciones al pecado: Lit. tropiezos; véase Lc 17.1 n. Tiene que haberlas, pero ¡ay del hombre que haga pecar a los demás!
8 »Por eso, si tu mano o tu pie te hacen caer en pecado, córtatelos y échalos lejos de ti; es mejor que entres en la vida manco o cojo, y no que con tus dos manos y tus dos pies seas arrojado al fuego eterno. 9 Y si tu ojo te hace caer en pecado, sácatelo y échalo lejos de ti; es mejor que entres en la vida con un solo ojo, y no que con tus dos ojos seas arrojado al fuego del infierno.18.8-9 Exageración intencional; véase Mt 5.29-30 n., y cf. Mc 9.43-47. Infierno: Véase Mc 9.43 nota.
La parábola de la oveja perdida
(Lc 15.3-7)