1 NO 27.1 Stg. 4.13,14.te jactes del día de mañana;
Porque no sabes qué dará de sí el día.
2 27.2 2 Co. 10.12. Alábete el extraño, y no tu boca;
El ajeno, y no tus labios.
3 Pesada es la piedra, y la arena pesa;
Mas la ira del necio es más pesada que ambas cosas.
4 Cruel es la ira, é impetuoso el furor;
Mas 27.4 1 Jn. 3.12.¿quién parará delante de la envidia?
5 27.5 cp. 28.23. Ga. 2.14. Mejor es reprensión manifiesta
Que amor oculto.
6 27.6 Sal. 141.5. Fieles son las heridas del que ama;
Pero importunos los besos del que aborrece.
7 El alma harta huella el panal de miel;
Mas al 27.7 Job 6.7.alma hambrienta todo lo amargo es dulce.
8 Cual ave que se va de su nido,
Tal es el hombre que se va de su lugar.
9 El ungüento y el perfume alegran el corazón:
Y el amigo al hombre con el cordial consejo.
1 Otros proverbios
2 de Salomón.
10 27.10 cp. 17.17 y 18.24. No dejes á tu amigo, ni al amigo de tu padre;
Ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción:
Mejor es el vecino cerca que el hermano lejano.
11 27.11 cp. 10.1. Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón,
Y tendré qué responder al que me deshonrare.
12 27.12 cp. 22.3. El avisado ve el mal, y escóndese,
27.12 cp. 1.4. Mas los simples pasan, y llevan el daño.
13 27.13 cp. 20.16. Quítale su ropa al que fió al extraño;
Y al que fió á la extraña, tómale prenda.
14 El que bendice á su amigo en alta voz, madrugando de mañana,
Por maldición se le contará.
15 27.15 cp. 19.13. Gotera continua en tiempo de lluvia,
Y la mujer rencillosa, son semejantes:
16 El que pretende contenerla, arresta el viento:
O el aceite en su mano derecha.
17 Hierro con hierro se aguza;
Y el hombre aguza el rostro de su amigo.
18 27.18 1 Co. 9.7. El que guarda la higuera, comerá su fruto;
Y el que guarda á su señor, será honrado.
19 Como un agua se parece á otra,
Así el corazón del hombre al otro.
20 27.20 cp. 30.15,16. El sepulcro y la perdición nunca se hartan:
27.20 Ec. 1.8. Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.
21 27.21 cp. 17.3. El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro:
Y al hombre la boca del que lo alaba.
22 27.22 cp. 23.35. Is. 1.5. Jer. 5.3. Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo á pisón majados,
No se quitará de él su necedad.
23 Considera atentamente el aspecto de tus ovejas;
Pon tu corazón á tus rebaños:
24 Porque las riquezas 27.24 1 Ti. 6.7.no son para siempre;
¿Y será la corona para perpetuas generaciones?
25 27.25 Sal. 104.14. Saldrá la grama, aparecerá la hierba,
Y segaránse las hierbas de los montes.
26 Los corderos para tus vestidos,
Y los cabritos para el precio del campo:
27 Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, y para mantenimiento de tu casa,
Y para sustento de tus criadas.
1 NO te jactes del día de mañana; Porque no sabes qué dará de sí el día. 2 Alábete el extraño, y no tu boca; El ajeno, y no tus labios.
3 Pesada es la piedra, y la arena pesa; Mas la ira del necio es más pesada que ambas cosas.
4 Cruel es la ira, é impetuoso el furor; Mas ¿quién parará delante de la envidia?
5 Mejor es reprensión manifiesta Que amor oculto.
6 Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del que aborrece.
7 El alma harta huella el panal de miel; Mas al alma hambrienta todo lo amargo es dulce.
8 Cual ave que se va de su nido, Tal es el hombre que se va de su lugar.
9 El ungüento y el perfume alegran el corazón: Y el amigo al hombre con el cordial consejo.
10 No dejes á tu amigo, ni al amigo de tu padre; Ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejano.
11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, Y tendré qué responder al que me deshonrare.
12 El avisado ve el mal, y escóndese, Mas los simples pasan, y llevan el daño.
13 Quítale su ropa al que fió al extraño; Y al que fió á la extraña, tómale prenda.
14 El que bendice á su amigo en alta voz, madrugando de mañana, Por maldición se le contará.
15 Gotera continua en tiempo de lluvia, Y la mujer rencillosa, son semejantes:
16 El que pretende contenerla, arresta el viento: O el aceite en su mano derecha.
17 Hierro con hierro se aguza; Y el hombre aguza el rostro de su amigo.
18 El que guarda la higuera, comerá su fruto; Y el que guarda á su señor, será honrado.
19 Como un agua se parece á otra, Así el corazón del hombre al otro.
20 El sepulcro y la perdición nunca se hartan: Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.
21 El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro: Y al hombre la boca del que lo alaba.
22 Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo á pisón majados, No se quitará de él su necedad.
23 Considera atentamente el aspecto de tus ovejas; Pon tu corazón á tus rebaños:
24 Porque las riquezas no son para siempre; ¿Y será la corona para perpetuas generaciones?
25 Saldrá la grama, aparecerá la hierba, Y segaránse las hierbas de los montes.
26 Los corderos para tus vestidos, Y los cabritos para el precio del campo:
27 Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, y para mantenimiento de tu casa, Y para sustento de tus criadas.