10 Entonces ella oró y lloró al Señor con mucha amargura,
11 y le hizo una promesa. Le dijo:
«Señor de los ejércitos, si te dignas mirar la tristeza de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me das un hijo varón, yo te lo dedicaré, Señor, para toda su vida. Yo te prometo que jamás la navaja rozará su cabeza.»Nm 6.5.