Cántico de Ana
1 En su oración, Ana dijo:
En ti, Señor, mi corazón se alegra;
en tu nombre, mi fuerza es mayor.
Ahora puedo burlarme de mis enemigos
porque me gozo en tu salvación.
2 Nadie es santo como tú, Señor.
Fuera de ti, no hay nadie más.
No hay mejor refugio que tú, Dios nuestro.
3 Que nadie presuma ni sea orgulloso;
que aparte la insolencia de sus labios,
porque solo el Señor es quien lo sabe todo;
es el Dios que examina toda acción.
4 El Señor quiebra los arcos de los poderosos,
y reviste de poder a los débiles.
5 Los que eran ricos, ahora mendigan trabajo;
los que sufrían de hambre han quedado satisfechos.
Aun la estéril ha dado a luz siete hijos,
y la mujer que tenía muchos hijos ahora desmaya.
6 El Señor da la vida, y la quita;
nos lleva al sepulcro, y nos rescata de él.
7 El Señor da pobreza y riqueza;
el Señor nos humilla y nos engrandece.
8 Al pobre lo levanta de la nada,
y saca del basurero al mendigo
para sentarlo entre los príncipes.
Del Señor son las bases de la tierra;
sobre ellas ha afirmado el mundo.
9 El Señor vigila los pasos de sus fieles,
pero los malvados mueren en medio de las tinieblas,
Porque nadie triunfa por sus propias fuerzas.
10 Ante el Señor son derrotados sus enemigos;
desde el cielo lanza rayos sobre ellos.
El Señor es juez de los confines de la tierra;
otorga poder al Rey que escogió,
y aumentará el poder de su Ungido.Lc 1.46-55.