8 Hermanos, no queremos que ustedes ignoren nada acerca de los sufrimientos que padecimos en Asia;1 Co 15.32. porque fuimos abrumados de manera extraordinaria y más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que hasta perdimos la esperanza de seguir con vida.
9 Pero la sentencia de muerte que había sobre nosotros fue para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos;