22 Y David les dijo:
«Cuando el niño aún vivía, yo ayunaba y lloraba, y decía: "Tal vez el Señor se compadezca de mí, y deje vivir al niño."
23 Pero ahora que el niño ha muerto, ¿de qué me sirve ayunar? ¿Acaso podría yo devolverle la vida? Yo puedo ir a donde él está, pero él ya no volverá conmigo.»