10 Durante los días que allí permanecimos, un profeta llamado AgaboHch 11.28. llegó de Judea,
11 pues venía a vernos. Agabo tomó el cinto de Pablo, se ató con él las manos y los pies, y dijo: «El Espíritu Santo ha dicho: "Así atarán los judíos en Jerusalén al dueño de este cinto, y lo entregarán a los no judíos."»