11 Pero aquellos hombres se juntaron y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios,
12 así que fueron ante el rey y, haciendo referencia al edicto real, dijeron:
«¿No es verdad que Su Majestad ha confirmado un edicto, el cual ordena que cualquiera que en los treinta días siguientes pida el favor de cualquier dios o persona sea echado en la cueva de los leones? ¡A menos, claro, que pida el favor de Su Majestad!»
El rey respondió:
«En efecto. Y conforme a la ley de Media y de Persia, ese edicto no puede ser anulado.»
13 Al instante, ellos respondieron al rey:
«¡Pues Daniel, que es uno de los desterrados de Judá, no respeta a Su Majestad ni obedece el edicto que Su Majestad ha confirmado! ¡Al contrario, tres veces al día pide el favor de su Dios!»