27 Porque está escrito:
«Regocíjate, oh estéril,
tú que no das a luz;
estalla en alegría y clama,
tú que no tienes dolores de parto;
porque más son los hijos de la abandonada
que los de la que tiene marido.»Is 54.1.
28 Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.
29 Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu,Gn 21.9. así también sucede ahora.