23 Ahora bien, los otros sacerdotes fueron muchos porque la muerte les impedía continuar;
24 pero Jesús tiene un sacerdocio inmutable porque permanece para siempre.
25 Por eso, también puede salvar para siempre a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos.
26 Jesús es el sumo sacerdote que necesitábamos tener: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y elevado por encima de los cielos.
27 No es como los otros sumos sacerdotes, que diariamente tienen que ofrecer sacrificios, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo.Lv 9.7. Jesús hizo esto una sola vez y para siempre, cuando se ofreció a sí mismo.