5 Pero él será herido por nuestros pecados;
¡molido por nuestras rebeliones!
Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz,
y por su llaga seremos sanados.1 P 2.24.
6 Todos perderemos el rumbo, como ovejas,1 P 2.25.
y cada uno tomará su propio camino;
pero el Señor descargará sobre él
todo el peso de nuestros pecados.