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Hageo 2

IRB20

1 EN el mes séptimo, á los veinte y uno del mes, fué palabra de Jehová por mano del profeta Haggeo, diciendo: 2 Habla ahora á Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y á Josué hijo de Josadac, gran sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo: 3 ¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su primera gloria, y cual ahora la veis? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos? 4 Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también Josué, hijo de Josadac, gran sacerdote; y cobra ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y obrad: porque yo soy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos. 5 Según el pacto que concerté con vosotros a vuestra salida de Egipto, así mi espíritu estará en medio de vosotros: no temáis. 6 Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí á poco aun haré yo temblar los cielos y la tierra, y la mar y la seca: 7 Y haré temblar á todas las gentes, y vendrá el Deseado de todas las gentes; y henchiré esta casa de gloria, ha dicho Jehová de los ejércitos. 8 Mía es la plata, y mío el oro, dice Jehová de los ejércitos. 9 La gloria de aquesta casa postrera será mayor que la de la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos. 10 A veinticuatro del noveno mes, en el segundo año de Darío, fué palabra de Jehová por mano del profeta Haggeo, diciendo:

11 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pregunta ahora á los sacerdotes acerca de la ley, diciendo:

12 Si llevare alguno las carnes sagradas en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare el pan, ó la vianda, ó el vino, ó el aceite, ú otra cualquier comida, ¿será santificado? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: No.

13 Y dijo Haggeo: Si un inmundo á causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de éstas, ¿será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda será.

14 Y respondió Haggeo y dijo: Así es este pueblo, y esta gente, delante de , dice Jehová; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aquí ofrecen es inmundo.

15 Ahora pues, poned vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pusiesen piedra sobre piedra en el templo de Jehová,

16 Antes que fuesen estas cosas, venían al montón de veinte hanegas, y había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros del lagar, y había veinte.

17 Os herí con viento solano, y con tizoncillo, y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis á , dice Jehová.

18 Pues poned ahora vuestro corazón desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento al templo de Jehová; poned vuestro corazón.

19 ¿Aun no está la simiente en el granero? ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de la oliva ha todavía florecido: mas desde aqueste día daré bendición.

20 Y fué segunda vez palabra de Jehová á Haggeo, á los veinticuatro del mismo mes, diciendo:

21 Habla á Zorobabel, gobernador de Judá, diciendo: Yo haré temblar los cielos y la tierra;

22 Y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza del reino de las gentes; y trastornaré el carro, y los que en él suben; y vendrán abajo los caballos, y los que en ellos montan, cada cual por la espada de su hermano.

23 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel, hijo de Sealtiel, siervo mío, dice Jehová, y ponerte he como anillo de sellar: porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos.

La gloria del secondo tempio

1 Il ventunesimo giorno del settimo mese, la parola dell’Eterno fu rivelata per mezzo del profeta Aggeo, in questi termini: 2 "Parla ora a Zorobabele, figlio di Sealtiel, governatore di Giuda, e a Giosuè, figlio di Iosadac, sommo sacerdote, e al resto del popolo, e diloro: 3 Chi c’è ancora fra di voi che abbia visto questa casa nella sua prima gloria? E come la vedete adesso? Così com’è, non è forse come nulla ai vostri occhi? 4 Ma ora, sii forte, Zorobabele!, dice l’Eterno, sii forte, Giosuè, figlio di Iosadac, sommo sacerdote! Sii forte, o popolo tutto del paese!, dice l’Eterno. Mettetevi all’opera! poiché io sono con voi, dice l’Eterno degli eserciti, 5 secondo il patto che feci con voi quando usciste dall’Egitto. Il mio Spirito è in mezzo a voi, non temete!. 6 Poiché così parla l’Eterno degli eserciti: Ancora una volta, fra poco, io farò tremare i cieli, la terra, il mare, e l’asciutto; 7 farò tremare tutte le nazioni, le cose più preziose di tutte le nazioni affluiranno, e io riempirò di gloria questa casa, dice l’Eterno degli eserciti. 8 Mio è l’argento e mio è l’oro, dice l’Eterno degli eserciti. 9 La gloria di questa casa sarà più grande di quella della casa precedente, dice l’Eterno degli eserciti; e in questo luogo io darò la pace, dice l’Eterno degli eserciti".

Promesse di benedizioni

10 Il ventiquattresimo giorno del nono mese, il secondo anno di Dario, la parola dell’Eterno fu rivelata per mezzo del profeta Aggeo, in questi termini: 11 "Così parla l’Eterno degli eserciti: Interroga i sacerdoti sulla legge riguardo a questo punto: 12 se uno porta nel lembo della sua veste della carne consacrata, e con quel suo lembo tocca del pane, una vivanda cotta, del vino, dell’olio o qualsiasi altro cibo, quelle cose diventeranno forse consacrate?". I sacerdoti risposero e dissero: "No". 13 Aggeo disse: "Se uno, essendo impuro a causa di un morto, tocca qualcuna di quelle cose, questa diventerà impura?". I sacerdoti risposero e dissero: ", diventerà impura". 14 Allora Aggeo replicò e disse: "Così è con questo popolo, così è con questa nazione davanti a me, dice l’Eterno, e così è con tutta l’opera delle loro mani; tutto quello che mi offrono qui è impuro. 15 Ora, riflettete bene su ciò che è avvenuto fino a questo giorno, prima che fosse messa pietra su pietra nel tempio dell’Eterno! 16 Durante tutto quel tempo, quando uno andava a un mucchio da cui si attendevano venti misure, non ve n’erano che dieci; quando uno andava al tino per prenderne cinquanta misure, non ve n’erano che venti. 17 Io vi ho colpiti con il carbonchio, con la ruggine, con la grandine, in tutta l’opera delle vostre mani; ma voi non siete tornati a me, dice l’Eterno. 18 Riflettete bene su ciò che è avvenuto fino a questo giorno, fino al ventiquattresimo giorno del nono mese, dal giorno in cui sono state messe le fondamenta del tempio dell’Eterno; riflettete bene! 19 C’è forse ancora del grano nel granaio? La stessa vigna, il fico, il melograno, l’ulivo, nulla producono! Da questo giorno io vi benedirò".

Distruzione dei nemici. Promesse per Zorobabele

20 La parola dell’Eterno fu rivolta per la seconda volta ad Aggeo, il ventiquattresimo giorno del mese, in questi termini: 21 "Parla a Zorobabele, governatore di Giuda, e digli: Io farò tremare i cieli e la terra, 22 rovescerò il trono dei re e distruggerò la potenza dei regni delle nazioni; rovescerò i carri e quelli che vi montano; i cavalli e i loro cavalieri cadranno, l’uno per la spada dell’altro. 23 In quel giorno, dice l’Eterno degli eserciti, io ti prenderò, o Zorobabele, figlio di Sealtiel, mio servo, dice l’Eterno, e ti terrò come un sigillo, perché io ti ho scelto, dice l’Eterno degli eserciti".

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