Pular para o conteúdo
Publicidade

Isaías 30

IRB20

1 AY de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de ; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado á pecado! 2 Pártense para descender á Egipto, y no han preguntado mi boca; para fortificarse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto. 3 Mas la fortaleza de Faraón se os tornará en vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusión. 4 Cuando estarán sus príncipes en Zoán, y sus embajadores habrán llegado á Hanes, 5 Se avergonzarán todos del pueblo que no les aprovechará, ni los socorrerá, ni les traerá provecho; antes les será para vergüenza, y aun para oprobio. 6 Carga de las bestias del mediodía: Por tierra de tribulacion y de angustia, de donde salen la leona y el leon, la vibora y la serpiente que vuela, llevan sobre lomos de jumentos sus riquezas, y sus tesoros sobre corcovas de camellos, a un pueblo que no les será de provecho. 7 Ciertamente Egipto en vano é inútilmente dará ayuda; por tanto yo le voces, que su fortaleza sería estarse quietos. 8 Ve pues ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y asiéntala en un libro, para que quede hasta el postrero día, para siempre por todos los siglos.

9 Que este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oir la ley de Jehová;

10 Que dicen á los videntes: No veáis; y á los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras;

11 Dejad el camino, apartaos de la senda, haced cesar de nuestra presencia al Santo de Israel.

12 Por tanto el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis apoyado;

13 Por tanto os será este pecado como pared abierta que se va á caer, y como corcova en alto muro, cuya caída viene súbita y repentinamente.

14 Y quebrarálo como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen menuzos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del hogar, ó para coger agua de la poza.

15 Porque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,

16 Sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos: por tanto vosotros huiréis. Sobre ligeros cabalgaremos: por tanto serán ligeros vuestros perseguidores.

17 Un millar huirá á la amenaza de uno; á la amenaza de cinco huiréis vosotros todos; hasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte, y como bandera sobre cabezo.

18 Empero Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto será ensalzado teniendo de vosotros misericordia: porque Jehová es Dios de juicio: bienaventurados todos los que le esperan.

19 Ciertamente el pueblo morará en Sión, en Jerusalem: nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; en oyendo la voz de tu clamor te responderá.

20 Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus enseñadores nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán tus enseñadores.

21 Entonces tus oídos oirán á tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis á la mano derecha, ni tampoco torzáis á la mano izquierda.

22 Entonces profanarás la cobertura de tus esculturas de plata, y la vestidura de tu vaciadizo de oro: las apartarás como trapo de menstruo: ­Sal fuera! les dirás.

23 Entonces dará el Señor lluvia á tu sementera, cuando la tierra sembrares; y pan del fruto de la tierra; y será abundante y pingüe; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en anchas dehesas.

24 Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra, comerán grano limpio, el cual será aventado con pala y criba.

25 Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado subido, habrá ríos y corrientes de aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las torres.

26 Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que soldará Jehová la quebradura de su pueblo, y curará la llaga de su herida.

27 He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos: su rostro encendido, y grave de sufrir; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume;

28 Y su aliento, cual torrente que inunda: llegará hasta el cuello, para zarandear las gentes con criba de destrucción; y el freno estará en las quijadas de los pueblos, haciéndo les errar.

29 Vosotros tendréis canción, como en noche en que se celebra pascua; y alegría de corazón, como el que va con flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte de Israel.

30 Y Jehová hará oir su voz potente, y hará ver el descender de su brazo, con furor de rostro, y llama de fuego consumidor; con dispersión, con avenida, y piedra de granizo.

31 Porque Assur que hirió con palo, con la voz de Jehová será quebrantado.

32 Y en todo paso habrá madero fundado, que Jehová hará hincar sobre él con tamboriles y vihuelas, cuando con batallas de altura peleará contra ellos.

33 Porque Topheth ya de tiempo está diputada y aparejada para el rey, profunda y ancha; cuyo foco es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, la enciende.

Minacce rivolte agli uomini di Giuda

1 "Guai ai figli ribelli", dice l’Eterno, "che formano dei disegni, ma senza di me, che contraggono alleanze, ma senza il mio Spirito, per accumulare peccato su peccato; 2 che vanno giù in Egitto senza aver consultato la mia bocca, per rifugiarsi sotto la protezione del Faraone e cercare riparo all’ombra dell’Egitto! 3 Ma la protezione del Faraone vi tornerà a confusione, e il riparo all’ombra dell’Egitto a vergogna. 4 I prìncipi di Giuda sono già a Soan, e i suoi ambasciatori sono già arrivati ad Anes; 5 ma tutti saranno delusi di un popolo che non giova loro nulla, che non porta aiuto vantaggio, ma è la loro infamia e la loro vergogna. 6 È pronto il carico delle bestie per il mezzogiorno; attraverso un paese di avversità e di angoscia, da cui vengono la leonessa e il leone, la vipera e il drago volante, essi portano le loro ricchezze sul dorso degli asinelli e i loro tesori sulla gobba dei cammelli, a un popolo che non gioverà loro nulla. 7 Poiché il soccorso dell’Egitto è un soffio, una vanità; per questo io chiamo quel paese: Gran rumore per nulla. 8 Ora vieni e traccia queste cose in loro presenza sopra una tavola, e scrivile in un libro, perché rimangano per i giorni futuri, per sempre, in eterno. 9 Poiché questo è un popolo ribelle, sono dei figli bugiardi, dei figli che non vogliono ascoltare la legge dell’Eterno, 10 che dicono ai veggenti: Non vedete!e a quelli che hanno delle visioni: Non ci annunciate visioni di cose vere! Diteci delle cose piacevoli, profetizzateci delle illusioni! 11 Uscite fuori di strada, abbandonate il sentiero retto, toglieteci davanti agli occhi il Santo d’Israele!". 12 Perciò così dice il Santo d’Israele: "Poiché voi disprezzate questa parola e confidate nell’oppressione e nelle vie oblique, e ne fate il vostro appoggio, 13 questa iniquità sarà per voi come una breccia che minaccia rovina, che sporge su un alto muro, il cui crollo avviene a un tratto, in un istante, 14 e che si spezza come si spezza un vaso del vasaio che uno frantuma senza pietà, e tra i rottami del quale non si trova frammento che serva a prendere del fuoco dal focolare o ad attingere dell’acqua dalla cisterna".

15 Poiché così aveva detto il Signore, l’Eterno, il Santo d’Israele: "Nel tornare a me e nello stare in riposo sarà la vostra salvezza; nella calma e nella fiducia sarà la vostra forza". Ma voi non lo avete voluto! 16 Avete detto: "No, noi galopperemo sui nostri cavalli!". E per questo galopperete! E: "Cavalcheremo su veloci destrieri!". E per questo quelli che vi inseguiranno saranno veloci! 17 Mille di voi fuggiranno alla minaccia di uno solo; alla minaccia di cinque vi darete alla fuga, finché rimaniate come un palo in cima a un monte, come uno stendardo sopra un colle. 18 Perciò l’Eterno aspetterà per farvi grazia, poi sorgerà per avere compassione di voi; poiché l’Eterno è un Dio di giustizia. Beati tutti quelli che sperano in lui!

19 Popolo di Sion che abiti a Gerusalemme, tu non piangerai più! Egli, certo, ti farà grazia, all’udire il tuo grido; appena ti avrà udito, ti risponderà. 20 Il Signore vi darà, del pane di angoscia e dell’acqua di oppressione, ma quelli che ti ammaestrano non dovranno più nascondersi; e i tuoi occhi vedranno chi ti ammaestra; 21 e quando andrete a destra o quando andrete a sinistra, le tue orecchie udranno dietro a te una voce che dirà: "Questa è la via; camminate per essa!". 22 Considererete come cose contaminate le vostre immagini scolpite, ricoperte di argento, e le vostre immagini fuse rivestite d’oro; le getterete via come una cosa impura, "Fuori di qui!", direte loro. 23 Egli ti darà la pioggia per la semenza con cui avrai seminato il suolo, e il pane, che il suolo produrrà saporito e abbondante; in quel giorno il tuo bestiame pascolerà in vasti pascoli; 24 i buoi e gli asini che lavorano la terra mangeranno foraggi salati, ventilati con la pala e il ventilabro. 25 Sopra ogni alto monte e sopra ogni colle elevato vi saranno ruscelli, acque correnti, nel giorno del grande massacro, quando cadranno le torri. 26 La luce della luna sarà come la luce del sole, e la luce del sole sarà sette volte più viva, come la luce di sette giorni assieme, nel giorno che l’Eterno fascerà la ferita del suo popolo e guarirà la piaga da lui fatta con le sue percosse.

27 Ecco, il nome dell’Eterno viene da lontano; la sua ira è ardente, grande è il suo furore; le sue labbra sono piene di indignazione, la sua lingua è come un fuoco divorante; 28 il suo fiato è come un torrente che straripa, che arriva fino al collo. Egli viene a vagliare le nazioni con il vaglio della distruzione e a mettere, tra le mascelle dei popoli, un morso che li faccia fuorviare. 29 Allora intonerete dei canti, come la notte quando si celebra una festa; e avrete la gioia nel cuore, come chi cammina al suono del flauto per andare al monte dell’Eterno, alla Rocca d’Israele. 30 L’Eterno farà udire la sua voce maestosa e mostrerà come colpisce con il suo braccio nel furore della sua ira, tra le fiamme di un fuoco divorante, in mezzo alla tempesta, a un diluvio di pioggia e a una grandine di pietre. 31 Poiché, alla voce dell’Eterno, l’Assiro sarà costernato; l’Eterno lo colpirà con il suo bastone; 32 e ogni passaggio del flagello destinatogli, che l’Eterno gli farà piombare addosso, sarà accompagnato dal suono di tamburelli e di cetre; l’Eterno combatterà contro di lui con braccio minaccioso. 33 Poiché da lungo tempo Tofet è preparato, è pronto anche per il re; è profondo e ampio; sul suo rogo c’è del fuoco e legna in abbondanza; il soffio dell’Eterno, come un torrente di zolfo, sta per accenderlo.

Veja também