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Joel 2

IRB20

1 TOCAD trompeta en Sión, y pregondad en mi santo monte: tiemblen todos los moradores de la tierra; porque viene el día de Jehová, porque está cercano. 2 Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra, que sobre los montes se derrama como el alba: un pueblo grande y fuerte: nunca desde el siglo fué semejante, ni después de él será jamás en años de generación en generación. 3 Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto de Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape. 4 Su parecer, como parecer de caballos; y como gente de á caballo correrán. 5 Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como fuerte pueblo aparejado para la batalla. 6 Delante de él temerán los pueblos, pondránse mustios todos los semblantes. 7 Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán la muralla; y cada cual irá en sus caminos, y no torcerán sus sendas. 8 Ninguno apretará á su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán. 9 Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas á manera de ladrones. 10 Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos: el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. 11 Y Jehová dará su voz delante de su ejército: porque muchos son sus reales y fuertes, que ponen en efecto su palabra: porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿y quién lo podrá sufrir? 12 Por eso pues ahora, dice Jehová, convertíos á con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y llanto.

13 Y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos á Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo.

14 ¿Quién sabe si volverá, y se apiadará, y dejará bendición tras de él, presente y libación para Jehová Dios vuestro?

15 Tocad trompeta en Sión, pregonad ayuno, llamad á congregación.

16 Reunid el pueblo, santificad la reunión, juntad los viejos, congregad los niños y los que maman: salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.

17 Entre la entrada y el altar, lloren los sacerdotes, ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, á tu pueblo, y no pongas en oprobio tu heredad, para que las gentes se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?

18 Y Jehová celará su tierra, y perdonará su pueblo.

19 Y responderá Jehová, y dirá á su pueblo: He aquí yo os envío pan, y mosto, y aceite, y seréis saciados de ellos: y nunca más os pondré en oprobio entre las gentes.

20 Y haré alejar de vosotros al del aquilón, y echarélo en la tierra seca y desierta: su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental, y exhalará su hedor; y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas.

21 Tierra, no temas; alégrate y gózate: porque Jehová ha de hacer grandes cosas.

22 Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos.

23 Vosotros también, hijos de Sión, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia arregladamente, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.

24 Y las eras se henchirán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.

25 Y os restituiré los años que comió la oruga, la langosta, el pulgón, y el revoltón; mi grande ejército que envié contra vosotros.

26 Y comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros: y nunca jamás será mi pueblo avergonzado.

27 Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro: y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.

28 Y será que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros viejos soñarán sueños, y vuestros mancebos verán visiones.

29 Y aun también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

30 Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.

31 El sol se tornará en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.

32 Y será que cualquiera que invocare el nombre de Jehová, será salvo: porque en el monte de Sión y en Jerusalem habrá salvación, como Jehová ha dicho, y en los que quedaren, á los cuales Jehová habrá llamado.

Il giorno dell’Eterno e l’invito al ravvedimento

1 Suonate la tromba in Sion! Date l’allarme sul mio monte santo! Tremino tutti gli abitanti del paese, poiché il giorno dell’Eterno viene, è vicino, 2 giorno di tenebre, di densa oscurità, giorno di nubi, di fitta nebbia! Come l’aurora, si spande sui monti un popolo numeroso e potente, come non si è mai visto prima, mai più si vedrà dopo, negli anni delle generazioni future. 3 Davanti a lui un fuoco divora e dietro di lui divampa una fiamma; prima di lui il paese era come il giardino dell’Eden; dopo di lui è un deserto desolato; nulla gli sfugge.

4 A vederli, sembrano cavalli, corrono come dei cavalieri. 5 Sembra un fragore di carri quando saltano sulle vette dei monti; crepitano come la fiamma che brucia la stoppia; sono come un popolo poderoso schierato in battaglia. 6 Davanti a loro i popoli sono in angoscia, ogni volto impallidisce. 7 Corrono come uomini prodi, scalano le mura come guerrieri; ognuno va diritto davanti a e non devia dal proprio sentiero; 8 nessuno spinge il suo vicino, ognuno avanza per la sua strada; si slanciano in mezzo alle frecce, non rompono le file. 9 Invadono la città, corrono sulle mura; salgono sulle case, entrano per le finestre come un ladro. 10 Davanti a loro trema la terra, i cieli sono scossi, il sole e la luna si oscurano, le stelle ritirano il loro splendore. 11 L’Eterno fa sentire la sua voce davanti al suo esercito, perché il suo campo è immenso e l’esecutore della sua parola è potente. , il giorno dell’Eterno è grande, oltremodo terribile; chi lo potrà sostenere?

12 "Tuttavia, anche adesso", dice l’Eterno, "tornate a me con tutto il vostro cuore, con digiuni, con pianti, con lamenti!". 13 Stracciatevi il cuore, non le vesti; tornate all’Eterno, al vostro Dio, poiché egli è misericordioso e pietoso, lento all’ira e pieno di bontà, e si pente del male che manda. 14 Può darsi che egli torni e si penta, lasciando dietro a una benedizione, delle offerte e delle libazioni per l’Eterno, per il vostro Dio. 15 Suonate la tromba in Sion, proclamate un digiuno, convocate un’assemblea solenne! 16 Radunate il popolo, santificate un’assemblea! Radunate i vecchi, i fanciulli e quelli che poppano ancora! Esca lo sposo dalla sua camera e la sposa dalla camera nuziale! 17 Fra il portico e l’altare piangano i sacerdoti, ministri dell’Eterno, e dicano: "Risparmia, o Eterno, il tuo popolo, non esporre la tua eredità all’infamia, allo scherno delle nazioni! Perché dovrebbero dire fra i popoli: Dov’è il loro Dio?".

Promesse di grazia divina

18 L’Eterno ha provato gelosia per il suo paese e ha avuto pietà del suo popolo. 19 L’Eterno ha risposto e ha detto al suo popolo: "Ecco, io vi manderò del grano, del vino, dell’olio, e voi ne sarete saziati; non vi esporrò più all’infamia tra le nazioni. 20 Allontanerò da voi il nemico che viene dal settentrione e lo respingerò in una terra arida e desolata; la sua avanguardia, verso il mare orientale; la sua retroguardia, verso il mare occidentale; la sua infezione salirà, aumenterà il suo fetore, perché ha fatto cose grandi.

21 Non temere, o terra del paese, gioisci, rallegrati, poiché l’Eterno ha fatto cose grandi! 22 Non temete, o bestie della campagna, perché i pascoli del deserto rinverdiscono, perché gli alberi portano il loro frutto, il fico e la vite producono abbondantemente! 23 Voi, figli di Sion, gioite, rallegratevi nell’Eterno, nel vostro Dio, perché vi la pioggia autunnale in giusta misura e fa cadere per voi la pioggia, quella autunnale e quella primaverile, come in passato. 24 Le aie saranno piene di grano e i tini traboccheranno di vino e di olio; 25 vi compenserò delle annate divorate dal grillo, dalla cavalletta, dalla locusta e dal bruco, il grande esercito che avevo mandato contro di voi. 26 Voi mangerete a sazietà e loderete il nome dell’Eterno, del vostro Dio, che avrà operato per voi delle meraviglie, e il mio popolo non sarà mai più coperto di vergogna. 27 Voi conoscerete che io sono in mezzo a Israele, che io sono l’Eterno, il vostro Dio, e non ce n’è nessun altro; il mio popolo non sarà mai più coperto di vergogna".

Promessa dello Spirito Santo sparso

28 "Dopo questo, avverrà che io spargerò il mio Spirito sopra ogni carne, i vostri figli e le vostre figlie profetizzeranno, i vostri vecchi avranno dei sogni, i vostri giovani avranno delle visioni. 29 Anche sui servi e sulle serve, spanderò il mio Spirito in quei giorni. 30 Farò dei prodigi nei cieli e sulla terra: sangue, fuoco e colonne di fumo. 31 Il sole sarà cambiato in tenebre, la luna in sangue prima che venga il grande e terribile giorno dell’Eterno. 32 Avverrà che chiunque invocherà il nome dell’Eterno sarà salvato; poiché sul monte Sion e in Gerusalemme ci sarà salvezza, come ha detto l’Eterno, così pure fra i superstiti che l’Eterno chiamerà".

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