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Juízes 13

IRB20

1 Y LOS hijos de Israel tornaron á hacer lo malo en los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de los Filisteos, por cuarenta años. 2 Y había un hombre de Sora, de la tribu de Dan, el cual se llamaba Manoa; y su mujer era estéril, que nunca había parido. 3 A esta mujer apareció el ángel de Jehová, y díjole: He aquí que eres estéril, y no has parido: mas concebirás y parirás un hijo. 4 Ahora, pues, mira que ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda. 5 Porque te harás embarazada, y parirás un hijo: y no subirá navaja sobre su cabeza, porque aquel niño será Nazareo á Dios desde el vientre, y él comenzará á salvar á Israel de mano de los Filisteos. 6 Y la mujer vino y contólo á su marido, diciendo: Un varón de Dios vino á , cuyo aspecto era como el aspecto de un ángel de Dios, terrible en gran manera; y no le pregunté de dónde ni quién era, ni tampoco él me dijo su nombre. 7 Y díjome: He aquí que concebirás, y parirás un hijo: por tanto, ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda; porque este niño desde el vientre será Nazareo á Dios hasta el día de su muerte. 8 Entonces oró Manoa á Jehová, y dijo: Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, torne ahora á venir á nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer.

9 Y Dios oyó la voz de Manoa: y el ángel de Dios volvió otra vez á la mujer, estando ella en el campo; mas su marido Manoa no estaba con ella.

10 Y la mujer corrió prontamente, y noticiólo á su marido, diciéndole: Mira que se me ha aparecido aquel varón que vino á el otro día.

11 Y levantóse Manoa, y siguió á su mujer; y así que llegó al varón, díjole: ¿Eres aquel varón que hablaste á la mujer? Y él dijo: Yo soy.

12 Entonces Manoa dijo: Cúmplase pues tu palabra. ¿Qué orden se tendrá con el niño, y qué ha de hacer?

13 Y el ángel de Jehová respondió á Manoa: La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije:

14 Ella no comerá cosa que proceda de vid que da vino; no beberá vino ni sidra, y no comerá cosa inmunda: ha de guardar todo lo que le mandé.

15 Entonces Manoa dijo al ángel de Jehová: Ruégote permitas que te detengamos, y aderezaremos un cabrito que poner delante de ti.

16 Y el ángel de Jehová respondió á Manoa: Aunque me detengas no comeré de tu pan: mas si quisieres hacer holocausto, sacrifícalo á Jehová. Y no sabía Manoa que aquél fuese ángel de Jehová.

17 Entonces dijo Manoa al ángel de Jehová: ¿Cómo es tu nombre, para que cuando se cumpliere tu palabra te honremos?

18 Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es oculto?

19 Y Manoa tomó un cabrito de las cabras y un presente, y sacrificólo sobre una peña á Jehová: y el ángel hizo milagro á vista de Manoa y de su mujer.

20 Porque aconteció que como la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel de Jehová subió en la llama del altar á vista de Manoa y de su mujer, los cuales se postraron en tierra sobre sus rostros.

21 Y el ángel de Jehová no tornó á aparecer á Manoa ni á su mujer. Entonces conoció Manoa que era el ángel de Jehová.

22 Y dijo Manoa á su mujer: Ciertamente moriremos, porque á Dios hemos visto.

23 Y su mujer le respondió: Si Jehová nos quisiera matar, no tomara de nuestras manos el holocausto y el presente, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni en tal tiempo nos habría anunciado esto.

24 Y la mujer parió un hijo, y llamóle por nombre Samsón. Y el niño creció, y Jehová lo bendijo.

25 Y el espíritu de Jehová comenzó á manifestarse en él en los campamentos de Dan, entre Sora y Esthaol.

Israele oppresso dai Filistei. Nascita di Sansone

1 E i figli d’Israele continuarono a fare ciò che era male agli occhi dell’Eterno, e l’Eterno li diede nelle mani dei Filistei per quarant’anni. 2 Ora c’era un uomo di Sorea, della famiglia dei Daniti, di nome Manoa; sua moglie era sterile e non aveva figli. 3 E l’angelo dell’Eterno apparve a questa donna, e le disse: "Ecco, tu sei sterile e non hai figli; ma concepirai e partorirai un figlio. 4 Ora dunque, guardati bene dal bere vino o bevanda alcolica, e dal mangiare qualcosa di impuro. 5 Poiché ecco, tu concepirai e partorirai un figlio, sulla testa del quale non passerà rasoio, poiché il fanciullo sarà un Nazireo consacrato a Dio dal seno di sua madre, e sarà lui che comincerà a liberare Israele dalle mani dei Filistei". 6 E la donna andò a dire a suo marito: "Un uomo di Dio è venuto da me; aveva l’aspetto di un angelo di Dio: un aspetto davvero tremendo. Io non gli ho domandato di dove fosse, ed egli non mi ha detto il suo nome; 7 ma mi ha detto: Ecco, tu concepirai e partorirai un figlio; ora dunque non bere vino bevanda alcolica, e non mangiare niente d’impuro, poiché il fanciullo sarà un Nazireo, consacrato a Dio dal seno di sua madre e fino al giorno della sua morte". 8 Allora Manoa supplicò l’Eterno, e disse: "O Signore, ti prego che l’uomo di Dio mandato da te torni di nuovo da noi e ci insegni quello che dobbiamo fare per il bambino che nascerà". 9 E Dio esaudì la preghiera di Manoa; e l’angelo di Dio tornò ancora dalla donna, che era seduta nel campo; ma Manoa, suo marito, non era con lei. 10 La donna corse in fretta a informare suo marito del fatto, e gli disse: "Ecco, quell’uomo che venne da me l’altro giorno, mi è apparso". 11 Manoa si alzò, andò dietro a sua moglie e, raggiunto quell’uomo, gli disse: "Sei tu che parlasti a questa donna?". Ed egli rispose: "Sono io". 12 E Manoa: "Quando la tua parola si sarà avverata, quale norma si dovrà seguire per il bambino? e che si dovrà fare per lui?". 13 L’angelo dell’Eterno rispose a Manoa: "La donna si astenga da tutto quello che le ho detto. 14 Non mangi nessun prodotto della vigna, beva vino o bevanda alcolica, e non mangi niente di impuro; osservi tutto quello che le ho comandato". 15 E Manoa disse all’angelo dell’Eterno: "Ti prego, permettici di trattenerti e di prepararti un capretto!". 16 E l’angelo dell’Eterno rispose a Manoa: "Anche se tu mi trattenessi, non mangerei del tuo cibo; ma, se vuoi fare un olocausto, offrilo all’Eterno". Ora Manoa non sapeva che quello fosse l’angelo dell’Eterno. 17 Poi Manoa disse all’angelo dell’Eterno: "Qual è il tuo nome, affinché, quando si saranno adempiute le tue parole, noi ti rendiamo onore?". 18 E l’angelo dell’Eterno gli rispose: "Perché mi chiedi il mio nome? esso è meraviglioso". 19 E Manoa prese il capretto e l’oblazione e li offrì all’Eterno sulla roccia. Allora avvenne una cosa prodigiosa, mentre Manoa e sua moglie stavano guardando: 20 mentre la fiamma saliva dall’altare al cielo, l’angelo dell’Eterno salì con la fiamma dell’altare. E Manoa e sua moglie, vedendo questo, caddero con la faccia a terra. 21 E l’angelo dell’Eterno non apparve più a Manoa a sua moglie. Allora Manoa riconobbe che quello era l’angelo dell’Eterno. 22 E Manoa disse a sua moglie: "Noi moriremo sicuramente, perché abbiamo visto Dio". 23 Ma sua moglie gli disse: "Se l’Eterno avesse voluto farci morire, non avrebbe accettato dalle nostre mani l’olocausto e l’oblazione; non ci avrebbe fatto vedere tutte queste cose e non ci avrebbe fatto udire proprio ora delle cose come queste". 24 Poi la donna partorì un figlio che chiamò Sansone. Il bambino crebbe, e l’Eterno lo benedisse. 25 E lo Spirito dell’Eterno cominciò ad agitarlo quando era a Maane-Dan, fra Sorea ed Estaol.

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