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Provérbios 31

IRB20

1 PALABRAS del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre. 2 ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos? 3 No des á las mujeres tu fuerza, Ni tus caminos á lo que es para destruir los reyes. 4 No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la cerveza. 5 No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los hijos afligidos. 6 Dad la cerveza al desfallecido, Y el vino á los de amargo ánimo: 7 Beban, y olvídense de su necesidad, Y de su miseria no más se acuerden. 8 Abre tu boca por el mudo, En el juicio de todos los hijos de muerte. 9 Abre tu boca, juzga justicia, Y el derecho del pobre y del menesteroso. 10 Mujer fuerte, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepuja largamente á la de piedras preciosas.

11 El corazón de su marido está en ella confiado, Y no tendrá necesidad de despojo.

12 Darále ella bien y no mal, Todos los días de su vida.

13 Buscó lana y lino, Y con voluntad labró de sus manos.

14 Fué como navío de mercader: Trae su pan de lejos.

15 Levantóse aun de noche, Y dió comida á su familia, Y ración á sus criadas.

16 Consideró la heredad, y compróla; Y plantó viña del fruto de sus manos.

17 Ciñó sus lomos de fortaleza, Y esforzó sus brazos.

18 Gustó que era buena su granjería: Su candela no se apagó de noche.

19 Aplicó sus manos al huso, Y sus manos tomaron la rueca.

20 Alargó su mano al pobre, Y extendió sus manos al menesteroso.

21 No tendrá temor de la nieve por su familia, Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

22 Ella se hizo tapices; De lino fino y púrpura es su vestido.

23 Conocido es su marido en las puertas, Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

24 Hizo telas, y vendió; Y dió cintas al mercader.

25 Fortaleza y honor son su vestidura; Y en el día postrero reirá.

26 Abrió su boca con sabiduría: Y la ley de clemencia está en su lengua.

27 Considera los caminos de su casa, Y no come el pan de balde.

28 Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada; Y su marido también la alabó.

29 Muchas mujeres hicieron el bien; Mas las sobrepujaste á todas.

30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: La mujer que teme á Jehová, ésa será alabada.

31 Dadle el fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.

1 Parole del re Lemuel.

Massime con le quali sua madre lo ammaestrò.

2 Che ti dirò, figlio mio? che ti dirò, figlio del mio grembo? che ti dirò, o figlio dei miei voti? 3 Non dare il tuo vigore alle donne, i tuoi costumi a quelle che corrompono i re.

4 Non si addice ai re, o Lemuel, non si addice ai re bere del vino, ai prìncipi desiderare bevande inebrianti: 5 che a volte, avendo bevuto, non dimentichino la legge e rinneghino i diritti di tutti gli afflitti. 6 Date della bevanda inebriante a chi sta per morire, e del vino a chi ha l’anima amareggiata; 7 affinché bevano, dimentichino la loro miseria e non si ricordino più dei loro travagli.

8 Apri la tua bocca in favore del muto, per sostenere la causa di tutti gli abbandonati; 9 apri la tua bocca, giudica con giustizia, fagiustizia al misero e al bisognoso.

10 Una donna forte e virtuosa chi la troverà? il suo pregio sorpassa di molto quello delle perle. 11 Il cuore del suo marito confida in lei, ed egli non mancherà mai di provviste. 12 Lei gli fa del bene, e non del male, tutti i giorni della sua vita. 13 Si procura della lana e del lino e lavora volentieri con le proprie mani. 14 È simile alle navi dei mercanti: fa venire il suo cibo da lontano. 15 Si alza quando ancora è notte, distribuisce il cibo alla famiglia e il compito alle sue donne di servizio. 16 Posa gli occhi sopra un campo e lo acquista; con il guadagno delle sue mani pianta una vigna. 17 Si cinge di forza i fianchi e fa robuste le sue braccia. 18 Si accorge che il suo lavoro rende bene; la sua lampada non si spegne la notte. 19 Mette la mano alla rocca, e le sue dita maneggiano il fuso. 20 Tende le palme al misero, e porge le mani al bisognoso. 21 Non teme la neve per la sua famiglia, perché tutta la sua famiglia è vestita di lana scarlatta. 22 Si fa dei tappeti, ha delle vesti di lino finissimo e di porpora. 23 Suo marito è rispettato alle porte, quando si siede fra gli anziani del paese. 24 Fa delle tuniche e le vende, e delle cinture che al mercante. 25 Forza e dignità sono il suo manto e non teme l’avvenire. 26 Apre la bocca con sapienza e ha sulla lingua insegnamenti di bontà. 27 Sorveglia l’andamento della sua casa e non mangia il pane di pigrizia. 28 I suoi figli si alzano e la proclamano beata, e suo marito la loda, dicendo: 29 "Molte donne si sono comportate da virtuose, ma tu le superi tutte!". 30 La grazia è ingannevole e la bellezza è cosa vana; ma la donna che teme l’Eterno è quella che sarà lodata. 31 Datele del frutto delle sue mani, e le sue opere la lodino alle porte!

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