1Queridos hermanos en Cristo, nosotros les hemos enseñado a vivir como a Dios le agrada, y ustedes en verdad viven así. Ahora les rogamos y los animamos, de parte del Señor Jesús, a que se esfuercen cada vez más por seguir viviendo así.
4y que cada uno de ustedes sepa controlar su propio cuerpo, como algo sagrado y digno de respeto.
9No hace falta que les escriba acerca del amor que debe existir entre los miembros de la iglesia, pues Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros.
18Así que, anímense los unos a los otros con estas enseñanzas.