11 »En cuanto a mí,
estoy tan angustiado
y tan lleno de amargura
que no puedo quedarme callado.
11 »En cuanto a mí,
estoy tan angustiado
y tan lleno de amargura
que no puedo quedarme callado.
11 Por tanto, no refrenaré mi boca;
Hablaré en la angustia de mi espíritu,
Y me quejaré con la amargura de mi alma.
11 »No puedo evitar hablar;
debo expresar mi angustia.
Mi alma llena de amargura debe quejarse.
11 »Por lo que a mí toca, no guardaré silencio;
la angustia de mi espíritu me lleva a hablar,
la amargura en que vivo me obliga a protestar.
11 Por eso no puedo quedarme callado.
En mi dolor y mi amargura
voy a dar rienda suelta a mis quejas.7.11 Voy a dar rienda suelta a mis quejas: Esta afirmación se ve confirmada por la audacia con que Job habla de Dios. Él considera que el Todopoderoso lo trata con injustificada violencia, y expresa esta idea con numerosas imágenes y comparaciones: Dios es como un arquero que lo ha convertido en blanco de sus flechas (6.4; 7.20); como un capitán que lanza contra él sus tropas (10.17; 19.12); como un luchador que lo toma por el cuello y lo estruja (16.12); como un león que se abalanza sobre su presa (10.16); como un guerrero que lo cubre de heridas (16.14).
11 »Por tanto, no refrenaré mi boca,
Hablaré en la angustia de mi espíritu,
Me quejaré en la amargura de mi alma.
11 Por tanto, no refrenaré mi boca,
hablaré en la angustia de mi espíritu,
me quejaré en la amargura de mi alma.
11 »Por eso no puedo quedarme callado.
Es tanta mi angustia y mi amargura
que tengo que dar voz a mi queja.
11 Por tanto yo no reprimiré mi boca;
Hablaré en la angustia de mi espíritu,
Y quejaréme 7.11 cp. 10.1. Sal. 77.3.con la amargura de mi alma.
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