14 »En el reino de Dios pasará lo mismo que sucedió cierta vez, cuando un hombre decidió irse de viaje. Llamó a sus empleados y les encargó su dinero. 15 El hombre sabía muy bien lo que cada uno podía hacer. Por eso, a uno de ellos le entregó cinco mil monedas, a otro dos mil, y a otro mil. Luego se fue de viaje.
20 Llegó el que había recibido cinco mil monedas, se las entregó junto con otras cinco mil y le dijo: "Señor, usted me dio cinco mil monedas, y aquí tiene otras cinco mil que yo gané."
21 »El hombre le dijo: "¡Excelente! Eres un empleado bueno, y se puede confiar en ti. Ya que cuidaste bien lo poco que te di, ahora voy a encargarte cosas más importantes. Vamos a celebrarlo."
22 »Después llegó el empleado que había recibido dos mil monedas, y le dijo: "Señor, usted me dio dos mil monedas, y aquí tiene otras dos mil que yo gané."
23 »El hombre le contestó: "¡Excelente! Eres un empleado bueno, y se puede confiar en ti. Ya que cuidaste bien lo poco que te di, ahora voy a encargarte cosas más importantes. Vamos a celebrarlo."