7 Sin embargo, la antigua forma de relacionarnos con Dios, escrita en piedras, terminó en muerte, aunque fue entregada con la gloria de Dios, tanto así, que los israelitas no pudieron soportar ver el rostro de Moisés porque era muy brillante, aunque esa gloria se estaba desvaneciendo.
13 No tenemos que ser como Moisés, que tuvo que ponerse un velo para cubrir su rostro y así los israelitas no fueran enceguecidos por la gloria, aunque ya se estaba desvaneciendo.
7 Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro,Ex. 34.29.la cual había de perecer,
13 y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro,Ex. 34.33.para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.
7 El camino3:7 O ministerio; también en 3:8, 9, 10, 11, 12.antiguo, con leyes grabadas en piedra, conducía a la muerte, aunque comenzó con tanta gloria que el pueblo de Israel no podía mirar la cara de Moisés. Pues su rostro brillaba con la gloria de Dios, aun cuando el brillo ya estaba desvaneciéndose.
13 No somos como Moisés, quien se cubría la cara con un velo para que el pueblo de Israel no pudiera ver la gloria, aun cuando esa gloria estaba destinada a desvanecerse.
7 El ministerio que causaba muerte, el que estaba grabado con letras en piedra, fue tan glorioso que los israelitas no podían mirar la cara de Moisés debido a la gloria que se reflejaba en su rostro, la cual ya se estaba extinguiendo.
13 No hacemos como Moisés, quien se ponía un velo sobre el rostro para que los israelitas no vieran el fin del resplandor que se iba extinguiendo.
7 Si la promulgación de una ley que llevaba a la muerte y que estaba grabada sobre tablas de piedra3.7 Se trata de la ley de Moisés (Ex 24.12; 31.18) que, debido al pecado, lleva a la muerte (Ro 7.5; Gl 3.21).se hizo con tanta gloria que los israelitas ni siquiera podían mirar la cara de Moisés,Ex 34.29-35.debido a que ese resplandor destinado a desaparecer era tan grande,3.7-18 En estos vv. las palabras resplandor, gloria y glorioso son traducciones de una sola palabra griega (doxa), que tiene diferentes matices. Sobre gloria, véase Jn 1.14 nota.
13 No hacemos como Moisés, que se tapaba la cara con un velo para que los israelitas no vieran el fin de aquello que estaba destinado a desaparecer.3.13 Pablo interpreta el velo de Moisés (Ex 34.29-35) como algo que impedía ver lo pasajero del resplandor de su cara. Pero en los vv. 14-16 amplía la imagen para incluir aquello que impide a los judíos darse cuenta de lo pasajero de la ley mosaica. Cf. Ro 11.7-8,25.
7 Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, de tal manera que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés por causa de la gloria de su rostro, la cual se desvanecía,
13 Y no somos como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro para que los israelitas no fijaran su vista en el fin de aquello que había de desvanecerse.
7 Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, de tal manera que los hijos de Israel no podían fijar la vista en el rostro de Moisés por causa de la gloria de su rostro, que se desvanecía,
13 y no somos como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro para que los hijos de Israel no fijaran su vista en el fin de aquello que había de desvanecerse.
7 Si el ministerio que llevaba a la muerte, y cuya letra estaba grabada en piedra, fue tan glorioso que los hijos de Israel no podían ni mirar el rostro de Moisés debido al resplandor que su rostro reflejaba,Ex 34.29.aunque era un resplandor efímero,
13 No actuamos como Moisés, que se cubría el rostro con un veloEx 34.33.para que los hijos de Israel no se fijaran en el fin de lo destinado a desaparecer.
7-9 Dios escribió la ley en tablas de piedra, y se la entregó a Moisés. Aquel momento fue tan grandioso, que la cara de Moisés resplandecía. Y el resplandor era tan fuerte que los israelitas no podían mirar a Moisés cara a cara. Sin embargo, ese brillo pronto iba a desaparecer.
Si la entrega de esa ley fue tan grandiosa, el anuncio de la salvación será más grandioso todavía. Porque esa ley dice que merecemos morir por nuestros pecados. Pero gracias a lo que el Espíritu Santo hizo en nosotros, Dios nos declara inocentes.
13 No hacemos como Moisés, que se tapaba la cara con un velo para que los israelitas no vieran que el brillo de su cara se iba apagando.